La vida es más que un simple camino hacia el éxito,
la desgracia o la vejez. La vida es el despertador que nunca sonó, la carta que
nunca enviaste, el chico que nunca dijo “me gustas”, el tren que esperaste
tanto tiempo y dejaste escapar, el plano de “Las Vegas”, la lista de todas
aquellas cosas que juraste hacer antes de morir, la ciudad en la que siempre
creíste que encontrarías al amor de tu vida, el momento en el que estás
completamente hundido, el pasado que muere por cambiar, la pelea que hubo en tu
mente cuando no te conformaste, todo el dinero que ahorraste mientras la buena
vida pasaba, la colección de sueños que nunca se cumplieron, el recuerdo que
nunca lograste eliminar de tu mente, la llamada que nunca recibiste, esa frase
tan importante que te dijo al salir del instituto, la cantidad de copas que se
alzaron aquella noche, el dolor en tus pies que sentiste tras varias horas de
fiesta, el reloj que se paró en el momento exacto, el bote de esmalte que nunca
se agotó, el autobús que pasó a tu lado cuando estabas a un paso de llegar a la
parada, la canción que te hizo volar del suelo al techo, la clase que tiraste a
la basura escribiendo repetidamente “te quiero” en un papel, la melodía que
siempre te hizo recordar sus caricias, el regalo que siempre fingiste apreciar,
o la simple esperanza de realizar algo imposible. Para mí es todo eso, y mucho
más.
La muerte no es lo único que nos priva de personas a quien amamos y necesitamos, eso yo no lo había aprendido hasta entonces.
viernes, 9 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
No te apures.
¿Y ahora qué? ¿Cómo puedo salir ahora de todo este
lío? Se me hace imposible ya resolver mis problemas, y uno tras otro se van
amontonando, hasta convertirse en una gran pelota, que no dudo que pronto me
aplastará y me hará empezar desde cero. Pero supongo que así es la
adolescencia, una etapa en la que las cosas se nos hacen más de lo que son, en
la que vemos todo negro a nuestro alrededor, en la que continuamente odiamos y
amamos, como si fuera todo tan fácil y a la vez tan complicado. Espero
despertar algún día y darme cuenta de que todo a mi alrededor es blanco, tirar
esa gran pelota a la basura , y sólo entonces, decirme a mí misma que todo ha
pasado, y que cada día soy más grande, hasta que tal vez, llegue a tocar el
cielo con mis propias manos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
