viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Una ilusión?

La vida es más que un simple camino hacia el éxito, la desgracia o la vejez. La vida es el despertador que nunca sonó, la carta que nunca enviaste, el chico que nunca dijo “me gustas”, el tren que esperaste tanto tiempo y dejaste escapar, el plano de “Las Vegas”, la lista de todas aquellas cosas que juraste hacer antes de morir, la ciudad en la que siempre creíste que encontrarías al amor de tu vida, el momento en el que estás completamente hundido, el pasado que muere por cambiar, la pelea que hubo en tu mente cuando no te conformaste, todo el dinero que ahorraste mientras la buena vida pasaba, la colección de sueños que nunca se cumplieron, el recuerdo que nunca lograste eliminar de tu mente, la llamada que nunca recibiste, esa frase tan importante que te dijo al salir del instituto, la cantidad de copas que se alzaron aquella noche, el dolor en tus pies que sentiste tras varias horas de fiesta, el reloj que se paró en el momento exacto, el bote de esmalte que nunca se agotó, el autobús que pasó a tu lado cuando estabas a un paso de llegar a la parada, la canción que te hizo volar del suelo al techo, la clase que tiraste a la basura escribiendo repetidamente “te quiero” en un papel, la melodía que siempre te hizo recordar sus caricias, el regalo que siempre fingiste apreciar, o la simple esperanza de realizar algo imposible. Para mí es todo eso, y mucho más.



lunes, 5 de diciembre de 2011

No te apures.

¿Y ahora qué? ¿Cómo puedo salir ahora de todo este lío? Se me hace imposible ya resolver mis problemas, y uno tras otro se van amontonando, hasta convertirse en una gran pelota, que no dudo que pronto me aplastará y me hará empezar desde cero. Pero supongo que así  es la adolescencia, una etapa en la que las cosas se nos hacen más de lo que son, en la que vemos todo negro a nuestro alrededor, en la que continuamente odiamos y amamos, como si fuera  todo tan fácil y a la vez tan complicado. Espero despertar algún día y darme cuenta de que todo a mi alrededor es blanco, tirar esa gran pelota a la basura , y sólo entonces, decirme a mí misma que todo ha pasado, y que cada día soy más grande, hasta que tal vez, llegue a tocar el cielo con mis propias manos.