sábado, 8 de octubre de 2011

Tú.

No todo es tal y como parece. Hay miles de situaciones en la vida, en las que intentamos hacer todo lo posible por conseguir algo. En el intento, creemos que cada vez lo tenemos más cerca, dejando de lado todo aquello que tanto queremos y concentrándonos en tan sólo un objetivo, en vez de ver la mismísima realidad que cada día nos demuestra que cada vez es más y más imposible. Cuando al fin te abren los ojos, incluso ese mismo objetivo, es cuando echas todo a perder. Te debilitas, te encoges y acabas por desaparecer. Yo, personalmente, no quiero abrir los ojos. Con los ojos cerrados uno puede ver miles y miles de cosas maravillosas con las que cada día soñamos. Si tú eres mi sueño, ciérrame los ojos. No quiero despertar en la vida. Quiero seguir soñando.



Reloj, no alces tus agujas al cielo.

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y de pronto, toda nuestra vida, se concentra en un solo instante.



Vida.

Sentir el apoyo de los que te rodean. Sentirte diferente, excitado, nervioso, que nada ni nadie puede pararte. Pensar en todos tus esfuerzos por conseguir ser el primero, el mejor, el invencible. Sentir que tus sueños están cada vez más cerca. Que cada vez eres más capaz de alcanzar algo que hasta hacía poco te parecía inalcanzable. Sentir que por una vez en la vida, todo en lo que habías puesto tanto empeño, tanto interés, tanta esperanza...está al alcance de tus manos. Lo sientes muy cerca. Lo sostienes. Sientes que es el centro de todas las cosas, todas las cosas en las que crees. Te sientes capaz de demostrar al mundo que es parte de tu vida. Que ella te ilustra, y tú la muestras.





Errores.

En ocasiones, perdemos costumbres, recuerdos. Nuestra rutina cambia. Muchas veces es por un amigo, por un enfado, por una complicación. Muchas otras se deben a que nosotros mismos necesitamos respirar otro aire, probar cosas nuevas, experimentar nuevas sensaciones. Al perder esta rutina, y al ver que ninguna otra nos proporciona ese aire, nos sentimos perdidos, vacíos, desorientados, y necesitamos recuperar aquellas costumbres, solucionar las complicaciones. Es en ese momento, en el que podemos mirarnos al espejo y decirnos en voz alta: es demasiado tarde.

Lo bello y hermoso, no es siempre un cuento de hadas.

Levanté la vista al cielo, y me pareció un cuenco profundo y vuelto del revés, de terciopelo azul marino, reluciente todo él de copos de nieve cristalizados en lugar de estrellas. Quizá serían lágrimas de hielo que yo iba a llorar en el futuro. Me daban la impresión de estar mirándome desde arriba con pena, haciéndome sentirme pequeña como una hormiga, abrumada, completamente insignificante. Era demasiado grande aquel cielo cerrado, demasiado bello, y me llenaba de una extraña sensación agorera. Pero, a pesar de todo, me daba cuenta de que, en otras circunstancias, hubiera sido posible que me encontrara a gusto en un paisaje como aquél.



No siempre tiene razón el que más conoce.

Y ese escritor desconocido que escribió que si se tiene fama no es suficiente, y que si se tiene dinero encima, tampoco es suficiente, y que si se tiene fama, y dinero, y además amor... sigue sin ser suficiente, bueno, pues la verdad es que sentí pena de él.



Realidades. Olvídalas.

Siempre supe que para cumplir los sueños, no bastaba con soñar.



Sin ella, la vida no sería lo mismo.

                                                                                      

#280911.

El amor es como una burbuja de jabón, tan reluciente un día y reventado al siguiente; y entonces venían las lágrimas, las expresiones de dolor, la angustia en compañía de incontables tazas de café, junto a la mesa de la cocina, con los consuelos de la amiga o el amigo que también tiene sus problemas; pero en cuanto se acababa un amor, venía en seguida otro para hinchar de nuevo la burbuja de jabón y elevarla en el aire.



Poco que vivir, mucho que soñar.

Hemos soñado mil veces. Hemos tenido sueños en nuestras manos, sueños sinceros, extraños, sueños terribles, y sueños mágicos. Tal vez esa magia que surge de entre los sueños, se debe a que nuestra mente no está despierta; descansamos de vivir el día a día con tantas confusiones, discusiones y desacuerdos. Resulta curioso cómo esos sueños mágicos son imágenes de nuestro pasado, presente, y futuro; pero prácticamente nadie se da cuenta, hasta el momento en el que ocurren.