El amor es como una
burbuja de jabón, tan reluciente un día y reventado al siguiente; y entonces
venían las lágrimas, las expresiones de dolor, la angustia en compañía de
incontables tazas de café, junto a la mesa de la cocina, con los consuelos de
la amiga o el amigo que también tiene sus problemas; pero en cuanto se acababa
un amor, venía en seguida otro para hinchar de nuevo la burbuja de jabón y
elevarla en el aire.

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