sábado, 19 de mayo de 2012

Para ganar, no bastaba con tener cartas. ¿Lo peor? Que siempre lo supe.

Puedes venir de nuevo y
Espetar mil veces el mismo fraude.
Dime que me amas, que siempre me
Recordarás, de esa forma yo nunca
Olvidaré la mentira, aquella que
Hizo enamorarme, volverme ciega.
Esconderse ya no sirve de nada, los
Recuerdos jamás se irán.
Nada es semejante a mi colosal resentimiento,
Anclada, cohibida, así me defino.
No hay elección, ya no
Depende de nuestra esencia.
Estamos al final de la recta, pero
Zanjaremos el problema, lo prometo.
Hacerlo de nuevo sería ridículo,
Esperar ya no sirve de nada.
Retrocede y traicióname de nuevo,
Recaeremos en los mismos desaciertos.
Es necesario jugar, si no piensas volver, vete.
Recuerda que la ida no es nada costosa,
Al menos para ti.



martes, 1 de mayo de 2012

Queda mucho por sentir

Y bueno, aquí estoy, he vuelto. Tras un tiempo he conseguido salir del agujero, y ser feliz. ¿La razón? Él está conmigo, a mi lado, y si permanece, seré la persona más feliz del mundo. ¿Que cómo lo sé? Bueno, desconozco la felicidad del resto de las personas, y por eso precisamente, la tendré yo. No sé cómo explicar lo que siento cuando me acaricia, cuando me besa... Sencillamente, me siento completa. Es una sensación que me llena. Antes de que algo nos arrebate la felicidad y el amor, quiero disfrutarlo. 
Quiero que me rodee y estreche contra su pecho, respirar su aroma, y necesitar sus labios.

- Hazlo, deprisa, antes de que caiga el último pétalo.



miércoles, 7 de marzo de 2012

Diminuta, a la vez inmensa

Sí, es cierto que hay situaciones en la vida en las que te sientes hundida hasta el fondo, en las que te apetece que la misma tierra te trague, esfumarte lejos junto al viento. Esto lo dice una auténtica inexperta. Una auténtica niñata que no ha vivido demasiado, pero sí lo suficiente. Lo suficiente para saber lo que hago aquí, para saber que todo lo que he hecho algún día servirá para algo, que todo lo que he arriesgado tiene una recompensa diminuta, y a la vez inmensa. Llevo algún que otro tiempo observando cada detalle con tal de aprender. Aprender a luchar, luchar por aquello que ansiamos, aquello que deseamos, que añoramos, que merecemos; todo aquello en lo que más concentras esperanzas. Si, todo lo que he hecho hasta ahora lo he hecho pensando en las consecuencias, en los pro y en los contra, y en el bien de los demás. A estas alturas, lo que creo, es que no siempre es mejor pensar en ellos. ¿Cómo puedes eliminar algo de tu vida por opiniones ajenas? Tan sólo piensa en lo mejor para ti, en lo que más te hace sonreír, disfrutar, sentir felicidad... aunque esto implique una enorme pesadilla en otra persona. ¿Te amargarás tú? ¿Serás infeliz por lo que piense otra persona? La respuesta que buscas es no. Y cuando se te presenten dudas, no pienses con la cabeza, siente con el corazón.




El teclado (mi mejor oyente)

Esta etapa de mi vida se llama perdición: ¿qué hago yo aquí? Estoy en el centro de un mundo que carece de comprensión, que no hace más que culparme sin ver siquiera pruebas. Estoy cansada ya de todo esto, es demasiado para mí. Estoy cansada de sufrir, ¿por qué tengo que hacerlo? ¿Por qué es todo injusto y difícil cada día? Probablemente esto no ocurriría si estuvieras aquí, conmigo. Todo esto es demasiado aburrido sin ti. Y lo peor es que no paro de recordarte, de hecho, lo hago todo el tiempo. Juro que lo he intentado,he intentado olvidarte, durante relativamente, mucho tiempo; y todo, por supuesto, en vano. Sigue en mí una ilusión que yo misma sé que no pinta nada, pero la muy ilusa no quiere irse. Y todo esto, personalmente, no me hace feliz. Resulta casi absurdo acercarme ahora y preguntarte cómo te va. También sería absurdo contarte mis problemas como si nada, a pesar de que eres la única persona con la que quiero compartirlos. De la misma forma, sería mucho más absurdo plantarme ahora y decirte que aún te quiero… sí, sería absurdo, y sin embargo, lo haría.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El alma, la más sincera.

A veces me siento incapaz de olvidarte. Es extraño verte y no poder correr a abrazarte. Yo sólo quería tiempo, tiempo a tu lado. Y míranos ahora, tan distantes. Sé que puede que yo no fuera la adecuada para ti, pero esto se está empezando a amontonar en mi cabeza. Cualquier día saldrá de aquí, e irá a por ti. No quiero ser otra celosa más en el mundo. Yo sólo quería tiempo.
Todo cambió tan rápido como te fuiste. No sé con exactitud el por qué de tu decisión. Ahora preferiría que me dijeras lo mucho que me quieres. ¿Es cierto eso de que te fuiste para siempre? Recuerdos, ¿adónde se han ido? Tal vez sea mejor no saber la verdad sobre todo.Me entristece pensar que podríamos haberlo tenido todo, pero, qué se le va a hacer. Son cosas de la vida. Simplemente algunas permanecen, y otras se van. Pero esto es diferente. Tú no puedes irte, tú no. Creo que nunca le había rogado a nadie que se quedara conmigo. Pero ya ves, la rutina cambia. Y yo te extraño. Espero que consigas todo lo que un día nos propusimos. Escuché que sigues siendo como lo fuiste conmigo, no sé si eso es bueno o malo. Pero hagas lo que hagas, yo te apoyaré. Sigue siendo como eres, y te ganarás los corazones de muchas personas, como lo conseguiste conmigo.
Cuando me veas de nuevo, hazme un favor. Simplemente pregúntame: “¿qué hay?”   
Yo te contestaré encantada, con mi mejor sonrisa.



viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Una ilusión?

La vida es más que un simple camino hacia el éxito, la desgracia o la vejez. La vida es el despertador que nunca sonó, la carta que nunca enviaste, el chico que nunca dijo “me gustas”, el tren que esperaste tanto tiempo y dejaste escapar, el plano de “Las Vegas”, la lista de todas aquellas cosas que juraste hacer antes de morir, la ciudad en la que siempre creíste que encontrarías al amor de tu vida, el momento en el que estás completamente hundido, el pasado que muere por cambiar, la pelea que hubo en tu mente cuando no te conformaste, todo el dinero que ahorraste mientras la buena vida pasaba, la colección de sueños que nunca se cumplieron, el recuerdo que nunca lograste eliminar de tu mente, la llamada que nunca recibiste, esa frase tan importante que te dijo al salir del instituto, la cantidad de copas que se alzaron aquella noche, el dolor en tus pies que sentiste tras varias horas de fiesta, el reloj que se paró en el momento exacto, el bote de esmalte que nunca se agotó, el autobús que pasó a tu lado cuando estabas a un paso de llegar a la parada, la canción que te hizo volar del suelo al techo, la clase que tiraste a la basura escribiendo repetidamente “te quiero” en un papel, la melodía que siempre te hizo recordar sus caricias, el regalo que siempre fingiste apreciar, o la simple esperanza de realizar algo imposible. Para mí es todo eso, y mucho más.



lunes, 5 de diciembre de 2011

No te apures.

¿Y ahora qué? ¿Cómo puedo salir ahora de todo este lío? Se me hace imposible ya resolver mis problemas, y uno tras otro se van amontonando, hasta convertirse en una gran pelota, que no dudo que pronto me aplastará y me hará empezar desde cero. Pero supongo que así  es la adolescencia, una etapa en la que las cosas se nos hacen más de lo que son, en la que vemos todo negro a nuestro alrededor, en la que continuamente odiamos y amamos, como si fuera  todo tan fácil y a la vez tan complicado. Espero despertar algún día y darme cuenta de que todo a mi alrededor es blanco, tirar esa gran pelota a la basura , y sólo entonces, decirme a mí misma que todo ha pasado, y que cada día soy más grande, hasta que tal vez, llegue a tocar el cielo con mis propias manos.