Ahora sí soy capaz.
Adiós... aunque realmente sea un "hasta luego".
La muerte no es lo único que nos priva de personas a quien amamos y necesitamos, eso yo no lo había aprendido hasta entonces.
Sí, es cierto que hay situaciones en la vida en las que te sientes hundida hasta el fondo, en las que te apetece que la misma tierra te trague, esfumarte lejos junto al viento. Esto lo dice una auténtica inexperta. Una auténtica niñata que no ha vivido demasiado, pero sí lo suficiente. Lo suficiente para saber lo que hago aquí, para saber que todo lo que he hecho algún día servirá para algo, que todo lo que he arriesgado tiene una recompensa diminuta, y a la vez inmensa. Llevo algún que otro tiempo observando cada detalle con tal de aprender. Aprender a luchar, luchar por aquello que ansiamos, aquello que deseamos, que añoramos, que merecemos; todo aquello en lo que más concentras esperanzas. Si, todo lo que he hecho hasta ahora lo he hecho pensando en las consecuencias, en los pro y en los contra, y en el bien de los demás. A estas alturas, lo que creo, es que no siempre es mejor pensar en ellos. ¿Cómo puedes eliminar algo de tu vida por opiniones ajenas? Tan sólo piensa en lo mejor para ti, en lo que más te hace sonreír, disfrutar, sentir felicidad... aunque esto implique una enorme pesadilla en otra persona. ¿Te amargarás tú? ¿Serás infeliz por lo que piense otra persona? La respuesta que buscas es no. Y cuando se te presenten dudas, no pienses con la cabeza, siente con el corazón.