lunes, 2 de julio de 2012

sábado, 19 de mayo de 2012

Para ganar, no bastaba con tener cartas. ¿Lo peor? Que siempre lo supe.

Puedes venir de nuevo y
Espetar mil veces el mismo fraude.
Dime que me amas, que siempre me
Recordarás, de esa forma yo nunca
Olvidaré la mentira, aquella que
Hizo enamorarme, volverme ciega.
Esconderse ya no sirve de nada, los
Recuerdos jamás se irán.
Nada es semejante a mi colosal resentimiento,
Anclada, cohibida, así me defino.
No hay elección, ya no
Depende de nuestra esencia.
Estamos al final de la recta, pero
Zanjaremos el problema, lo prometo.
Hacerlo de nuevo sería ridículo,
Esperar ya no sirve de nada.
Retrocede y traicióname de nuevo,
Recaeremos en los mismos desaciertos.
Es necesario jugar, si no piensas volver, vete.
Recuerda que la ida no es nada costosa,
Al menos para ti.



martes, 1 de mayo de 2012

Queda mucho por sentir

Y bueno, aquí estoy, he vuelto. Tras un tiempo he conseguido salir del agujero, y ser feliz. ¿La razón? Él está conmigo, a mi lado, y si permanece, seré la persona más feliz del mundo. ¿Que cómo lo sé? Bueno, desconozco la felicidad del resto de las personas, y por eso precisamente, la tendré yo. No sé cómo explicar lo que siento cuando me acaricia, cuando me besa... Sencillamente, me siento completa. Es una sensación que me llena. Antes de que algo nos arrebate la felicidad y el amor, quiero disfrutarlo. 
Quiero que me rodee y estreche contra su pecho, respirar su aroma, y necesitar sus labios.

- Hazlo, deprisa, antes de que caiga el último pétalo.



miércoles, 7 de marzo de 2012

Diminuta, a la vez inmensa

Sí, es cierto que hay situaciones en la vida en las que te sientes hundida hasta el fondo, en las que te apetece que la misma tierra te trague, esfumarte lejos junto al viento. Esto lo dice una auténtica inexperta. Una auténtica niñata que no ha vivido demasiado, pero sí lo suficiente. Lo suficiente para saber lo que hago aquí, para saber que todo lo que he hecho algún día servirá para algo, que todo lo que he arriesgado tiene una recompensa diminuta, y a la vez inmensa. Llevo algún que otro tiempo observando cada detalle con tal de aprender. Aprender a luchar, luchar por aquello que ansiamos, aquello que deseamos, que añoramos, que merecemos; todo aquello en lo que más concentras esperanzas. Si, todo lo que he hecho hasta ahora lo he hecho pensando en las consecuencias, en los pro y en los contra, y en el bien de los demás. A estas alturas, lo que creo, es que no siempre es mejor pensar en ellos. ¿Cómo puedes eliminar algo de tu vida por opiniones ajenas? Tan sólo piensa en lo mejor para ti, en lo que más te hace sonreír, disfrutar, sentir felicidad... aunque esto implique una enorme pesadilla en otra persona. ¿Te amargarás tú? ¿Serás infeliz por lo que piense otra persona? La respuesta que buscas es no. Y cuando se te presenten dudas, no pienses con la cabeza, siente con el corazón.




El teclado (mi mejor oyente)

Esta etapa de mi vida se llama perdición: ¿qué hago yo aquí? Estoy en el centro de un mundo que carece de comprensión, que no hace más que culparme sin ver siquiera pruebas. Estoy cansada ya de todo esto, es demasiado para mí. Estoy cansada de sufrir, ¿por qué tengo que hacerlo? ¿Por qué es todo injusto y difícil cada día? Probablemente esto no ocurriría si estuvieras aquí, conmigo. Todo esto es demasiado aburrido sin ti. Y lo peor es que no paro de recordarte, de hecho, lo hago todo el tiempo. Juro que lo he intentado,he intentado olvidarte, durante relativamente, mucho tiempo; y todo, por supuesto, en vano. Sigue en mí una ilusión que yo misma sé que no pinta nada, pero la muy ilusa no quiere irse. Y todo esto, personalmente, no me hace feliz. Resulta casi absurdo acercarme ahora y preguntarte cómo te va. También sería absurdo contarte mis problemas como si nada, a pesar de que eres la única persona con la que quiero compartirlos. De la misma forma, sería mucho más absurdo plantarme ahora y decirte que aún te quiero… sí, sería absurdo, y sin embargo, lo haría.